francoCon los supermercados y grandes superficies abiertos y un transporte público normal la mitad de los negocios cerrados o atendiendo con las puertas entreabiertas por si llegan los grupos de choque a regalar rosas y repartir besos y el resto abiertos, transcurre en menor o mayor grado en Terrassa, dependiendo del barrio, la huelga convocada por el nacionalismo catalán, en repudio, dicen, a la represión del domingo y a favor, por omisión, del rompimiento institucional que se interpreta como un intento de golpe de Estado, reviviendo 42 años después de la muerte de Franco, lo peor del régimen anterior.

Durante esta jornada varios centenares de vecinos del centro, sector donde reside mayormente la pequeña y mediana burguesía local, afecta al rupturismo con Europa, una aspiración compartida tanto por la extremas derecha e izquierda, se han dado cita frente a la sede del PPC en la Rambla d’Egara para protestar por las cargas policiales que han servido a los separatistas para victimizar su “lucha” ante el mundo, situación que adelantamos que ocurriría, la semana anterior.

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