El mercadal de Martí l’Humá, agobiante y claustrofóbico


casi1Hace mucho más de dos año que no iba al Mercadal de Terrassa, aquel que queda desde hace algunos años en la Av. deBéjar. Hoy, aprovechando que es fiesta, hemos decidido mi “negra” y yo, darnos un paseo por el sector y aprovechar de comprar alguna tontería, como gayumbos o calcetines de los que ando más bien escaso.

Pero, -¡madre mía!-, cuando de lejos he visto el gentío y la estrechez del sitio, me han tiritado los juanetes, y no de frío, precisamente, si no de pánico. Ese pánico que sentimos los humanos enfrentados a un tunel largo y estrecho que debemos cruzar obligatoriamente y que nos hace temer quedar atascado.

Cubierto el trayecto de punta a punta y sin poder comprar nada por la aglomeración que como un tsunami humano nos llevaba de forma involuntaria al destino voluntario, es decir hasta la rotonda de la Ctra. de Matadepera, he querido tomar una foto desde un lugar que nadie me dijera en esta democrática Terrassa que estaba prohibido, para ilustrar esta crónica. Escondido de la policía, por si acaso, congelé una imagen que lamentablemente, por el ángulo, no logra traducir la masa humana que plenaba el Mercadal de Martí l’Humá.

Fotos en el cementerio

Decía lo de las fotos, porque en esta Terrassa que se ufana de libertad y democracia, está prohibido, por ejemplo, tomar fotos dentro del cementerio, un lugar que es indiscutiblemente público y de libre circulación. Es la primera vez en mis cincuenta años de ejercicio profesional que en un recinto de estas características se me prohibe fotografiar sus rincones, más aún, cuando la legislación vigente es clara al señalar los sitios que por motivos de seguridad, se requiere de una autorización personalizada para inmortalizar imágenes. Cierto es, también, que prohibiciones como la de fotografiar en el interior de un camposanto, es más o menos, en términos democráticos, como impedir la respiración. La cosa es que pese a explicar que era imágenes ilustrativas de los obituarios que publicamos diariamente,  tuve que guardar mi cámara y dar por terminada la labor.

El sonido del obturador molesta a las cámaras de la TV local

Ya antes,se me había prohibido durante un acto público, sacar fotos al anterior alcalde, porque a juicio de la persona que lo hizo, el sonido de mi cámara interfería en la videocámara de Canal Terrassa. Cierto es que Ballart de manera muy amable se disculpó e inluso lo hizo posteriormente la persona que cometió el exabrupto.

La piscina vacía, punto de alto riesgo

Pero no es solo eso. Hace un par de años, en pleno invierno, paseando por las inmediaciones de la piscina de Vallparadis, quise fotografiar a mi “negra” con la alberca como escenario de fondo. En eso apareció de la nada un tío histérico aullando que estaba terminantemente prohibido sacar fotos del lugar.

Por eso tomé mis precauciones antes de apretar hoy el obturador.

Así es la vida. Así son y así están las cosas.

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