Casa Emili Matalonga, el acento de la cerámica verde


lm1En el número 11 de la calle Sant Pau nos encontramos con otro ejemplo de la arquitectura modernista característica de la Terrassa industrial. Se trata de la vivienda que, junto a su almacén, mandó construir el industrial Emili Matalonga a principios del siglo XX.  La Casa Emili Matalonga mantiene vivos los valores de ese estilo industrial tan propio de la ciudad, basado en el uso del ladrillo y en formas sobrias pero propias del modernismo. Por sus valores arquitectónicos e históricos es un edificio protegido como Bien Cultural de Interés Local (BCIL) y forma parte de la ruta turística que intenta promover esas pequeñas joyas de la arquitectura modernista.

Situado entre medianeras y un tanto eclipsado por su ostentoso vecino de enfrente -el almacén Pasqual Sala-, este edificio fue concebido por Lluís Muncunill y construido en el año 1904 ocupando una superficie de 393 m2 distribuida en planta baja y piso. Se caracteriza por sus pequeñas dimensiones, y por su piel de obra vista donde, como decía antes, el ladrillo rojo es el protagonista absoluto.  Inicialmente, se construyó con la finalidad de albergar la vivienda del industrial, pero también su almacén, ubicado en la parte posterior. Poco después, éste transformó la vivienda contigua en su almacén separándolo de su residencia.

Tres grandes aberturas marcan el carácter de la fachada de esta vivienda en lo que respecta a su planta baja. Un pequeño zócalo de piedra es el único contraste que hallamos ante el imponente lienzo de ladrillo. Tanto la puerta como las dos ventanas que la flanquean presentan arcos rebajados y sus perfiles se acentúan mediante la disposición de los ladrillos. El enrejado de las ventanas y el verde de la puerta es el único contraste que se ofrece al ladrillo. Para acentuarlo, se recurre al uso de botones cerámicos de color verde dispuestos en lugares estratégicos de la fachada. Así, catorce piezas cerámicas de formar circular y en relieve se distribuyen dibujando una falsa línea de imposta que marca el nacimiento de los tres arcos (un recurso parecido se utiliza en el coronamiento del edificio).

Las aplicaciones de cerámica vidriada verde salpican el resto de la fachada siguiendo un esquema simétrico para marcar el contorno del edificio o poner contraste en zonas donde reina el ladrillo. Adquieren especial protagonismo bajo las ventanas, dando continuidad a la madera pintada de verde de las mismas.

Una línea de imposta decorativa, a partir de molduras en formas triangulares, separa la planta baja del primer piso. Sobre la misma hallamos el mismo esquema de tres oberturas; en este caso más pequeñas y correspondientes a tres ventanas perfiladas por ladrillos moldurados y rematadas por pequeños quitapolvos redondeados y decorados también con cerámica de color verde y granate.

Finalmente, el conjunto se remata con una cornisa dentada, formada por una especie de almenas escalonadas bajo las cuales se repite el esquema decorativo de la línea de imposta del primer piso.

JOSÉ LUIS MONTOYA / ARQUITERRASSA

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