lm1Cuando la Diputación de Barcelona, ​​el Ayuntamiento de Terrassa y las empresas Egabac e Imviusa acometieron la rehabilitación y transformación del espacio ocupado por el antiguo Vapor Ventalló, encargaron a Xavier Corberó la creación de una escultura que aportara valor a dicha remodelación. El artista catalán, por aquel entonces inmerso en su experimentación con piedra basáltica, optó por una obra orgánica con reminiscencias humanoides, que bautizó con el nombre de Familia Vapor, en alusión al lugar que debía ocupar.

La escultura simboliza cuatro miembros de una misma familia: padre, madre, hijo/a y abuelo/abuela. Son cuatro esculturas hechas de piedra basáltica de unos 4 metros de altura, a las que se sumó otra actualmente absorbida por la terraza de un bar colindante y que casi pasa desapercibida. A simple vista parecerían piedras, pero observadas detenidamente evocan rasgos humanos que nos hablan de las personas que frecuentan el lugar, de las familias terrassenses que gozan de los espacios públicos con sus hijos.

La urbanización del espacio ocupado por la Quadra del Vapor Ventalló fue una interesante reestructuración inaugurada en mayo de 2002. Permitió convertir la zona en una gran plaza pública rodeada de viviendas plurifamiliares en pleno centro de la ciudad; pero lo interesante del proyecto fue la solución ideada para proteger los valores arquitectónicos de la nave que ocupaba la esquina de dicha quadra, obra de Lluís Muncunill, preservando dos de sus fachadas y la cubierta y la estructura metálica que la soportaba, y creando así una plaza semi-porticada que mantiene vivo el nombre de Vapor Ventalló.

No es extraño pensar, pues, que esa importante intervención se completara con el trabajo de un acreditado artista para darle el realce que se merece. Y es que Corberó, fallecido este mismo año (2017), es un escultor de fama internacional, cuya obra se exhibe hoy en día en museos de prestigio como el MOMA de Nueva York, el Stedelijk Museum de Ámsterdam o el Victoria and Albert Museum de Londres, así como en espacios públicos de ciudades como Barcelona, ​​Londres, Chicago, Houston o Dallas (a las que se sumó en 2002 Terrassa). Pero su obra fue más allá de la escultura, abriéndose a la litografía o el diseño de joyas, entre otros ámbitos. Fue asesor del Ayuntamiento de Barcelona y a él se debe el diseño de las medallas olímpicas de Barcelona 92. En el año 1992 recibió la Creu de Sant Jordi de la Generalitat de Catalunya.

“A mí no me gusta modelar, me gusta tallar, ante una piedra uno debe ser muy humilde”, declaró el artista en una ocasión. Y así parecen surgir los personajes representados alegóricamente en las piedras basálticas que acompañan la estructura ideada por Muncunill en el Vapor Ventalló. Formas escarpadas a golpe de cincel que sugieren personajes que establecen juegos de miradas, acaso una conversación, mientras la vida acontece a su alrededor.

JOSÉ LUIS MONTOYA / ARQUITERRASSA

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