Vientos de mediana intensidad han soplado sobre nuestra ciudad alrededor del mediodía, que podrían presagiar, a ojos por ejemplo, de la bruja Lola, cambios en el devenir futuro. Sin embargo, como no sea que caigan las hojas de los árboles o alguna que otra rama, de cara al futuro todo indica que la vida seguirá igual.

Y seguirá igual porque para que se generen cambios, especialmente positivos, se requiere de valor y voluntad, virtudes muy escasas en una humanidad mediatizada y limitada por la peor de las dictaduras que podíamos imaginar y temíamos hace medio siglo, la que controla subliminalmente el pensamiento.

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