Este año hemos decidido quedarnos en el barrio para ver una cabalgata realmente popular, descansando un poco de la del centro, que es por y para sus vecinos, y aunque es más vistosa, la odisea de volver a casa, en la birria de transporte público que caracteriza a la ciudad, se convierte en un verdadero drama.

Sin embargo, al menos en mi barrio, la cabalgata de este año, me ha parecido más corta y menos alegre, no por ello más triste, porque la alegría en realidad la ponen los niños. Además algo falló en la organización que ha cambiado el recorrido tradicional pasando de puntillas por los sectores populares.

En fin. Que el próximo año me quedo en casa viendo alguna peli en la tele.

Foto: Norma Gómez / Terrassa en la Mira

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