La Dirección General de Juventud (DGJ) da un paso más en reforzar las acciones para combatir y prevenir el abuso sexual de los menores de edad en las madrigueras, centros recreativos, colonias y al conjunto de las actividades que tienen lugar en Cataluña en el ámbito de la educación no formal y del ocio educativo, que en 2017 contaron con la participación total de 482.205 niños y jóvenes.

Después de que el Gobierno aprobara el Protocolo Marco de Actuaciones Contra el Maltrato a Niños y Adolescentes de Cataluña en julio del 2017, Juventud inicia mañana un nuevo curso para monitores de esparcimiento, directores y formadores de ocio para dar a conocer las pautas de actuación específicas que deben llevarse a cabo en un caso de abuso sexual infantil (ASI) en el ámbito de la educación en el tiempo libre.

Según los datos establecidos a nivel internacional, la ASI afecta a una de cada cuatro niñas y uno de cada seis niños, mientras que el porcentaje de víctimas de ASI que resultan estables emocionalmente tras la agresión es sólo de entre un 20% y un 30%, aunque los efectos podrían permanecer latentes y no aflorar hasta al cabo de un tiempo.

El curso, que imparte mañana y el viernes próximo la Fundación Vicki Bernadet, y que tendrá dos ediciones más próximamente debido a la buena acogida, trata de tres grandes temas: la prevención en el ámbito del ocio, como identificar niños y niñas víctimas de abusos y, en último lugar, cómo actuar en caso de sospecha o evidencia.

En el caso de la prevención, la formación organizada por la DGJ pone de relieve las estrategias para prevenir un acoso sexual en cualquier cae, esparcimiento juvenil, colonias, ruta o acampada. Además de promover unas relaciones que fomenten una comunicación fluida, de confianza y de respeto entre monitores y participantes, el protocolo de prevención de ASI al ocio analiza el nivel de riesgo potencial que contienen un total de 62 actividades correspondientes a cinco franjas de edad (0-3, 4-7, 8-12, 13-15 y mayores de 16), como pueden ser el uso del lavabo, los juegos o talleres, los espacios de dormir fuera de casa (casas de colonias o campamentos ), el uso de las TIC, o el cuidado de participantes enfermos. Para cada una de las situaciones, el documento establece unas acciones preventivas que es necesario que las entidades activen a la hora de organizar cualquier actividad.

Otro de los aspectos centrales del curso son las diferentes estrategias que permiten hacer sospechar los monitores y dirigentes de ocio de un posible caso de acoso. En este sentido, las fuertes relaciones de confianza, afectivas y el alto grado de proximidad entre educador y niño o joven que son inherentes a la educación en el ocio permiten una posición privilegiada para que se puedan detectar e identificar casos de ASI . Entre las técnicas que los educadores de ocio deben llevar a cabo en esta línea está el hecho de observar el comportamiento de los hombres y mujeres en las diferentes actividades, evaluar su estado físico y emocional o compartir la información con la red de profesionales los servicios sociales donde vive. En el caso concreto de los niños y jóvenes con discapacidad intelectual, la vigilancia debe ser más intensa para compensar, así, su mayor vulnerabilidad.

En la fase de detección de ASI, la formación también hace hincapié sobre el hecho de que las relaciones inclusivas, de convivencia y confianza que promueven las actividades del ocio educativo tienen, como contrapartida, un riesgo en cuanto a la confusión sobre cuáles son los límites de estas interacciones.

Finalmente, en caso de que efectivamente sea detectado un caso de abuso sexual, el curso de Juventud aborda cuáles son los pasos que deben seguir los educadores, basadas en el circuito establecido en los protocolos marco y de ocio. Bajo los criterios de discreción y transparencia, la entidad de ocio organizadora de la actividad debe notificar el caso al centro hospitalario más cercano, a la DGAIA ya la Fiscalía de Menores, además de comunicarlo a la familia de la persona afectada.

Nuevo protocolo, impulso de los agentes y apuesta política firme

Durante la presentación del curso, la directora general de Juventud, Marta Vilalta, ha destacado que “las características propias inherentes a la educación en el tiempo libre, nos ofrecen una oportunidad para dedicar muchos esfuerzos a la prevención, pero también nos permiten ser proactivos en la vigilancia sobre cualquier síntoma sospechoso y nos posibilitan la detección “. En este sentido, Vilalta ha añadido que en esta fase de despliegue del nuevo protocolo marco, ahora “lo que hay es una formación continua y actualizada, así como una buena labor de difusión entre el colectivo, que permita que los profesionales del ocio educativo sean garantes de unas actividades de calidad y con el mínimo de riesgos posibles “.

Tal y como avanzó Marta Vilalta en el marco de la presentación de la jornada, el objetivo para este 2018, más allá de las acciones de formación, es ir acreditando y reconociendo formalmente la figura del Agente Asesor de Protección sobre Abusos Sexuales. De este modo, todas las entidades de educación en el tiempo libre (al menos, a través de sus federaciones) deberán tener -como mínimo- un agente asesor, una figura que debe ser la interlocutora con la administración , estar disponible durante la realización de las actividades de ocio, asesorar a los directores o monitores sobre sospechas, detectar y denunciar situaciones abusivas, velar por el buen funcionamiento del circuito interno y hacer un seguimiento de los casos notificados.

Finalmente, la directora general de Juventud ha aprovechado el encuentro formativa para indicar que próximamente se pondrá en marcha un proceso conjuntamente con el sector del ocio educativo (federaciones de entidades, agentes sociales y patronal) para actualizar y aprobar un nuevo protocolo sobre la ASI en la educación en el tiempo libre. El protocolo sectorial actualmente vigente, el Protocolo de Prevención de los Abusos Sexuales en el Ámbito del Ocio, se aprobó por consenso en 2013, pero ahora con la actualización y aprobación, en julio pasado, del nuevo Protocolo Marco por parte del Gobierno, la DGJ y los representantes del sector consideran necesario elaborar un documento actualizado para la educación en el tiempo libre.

Materiales y recursos pedagógicos a disposición del sector

En paralelo a las formaciones, desde la DGJ también se han elaborado recientemente diferentes materiales pedagógicos, entre los que está la guía Orientaciones y Recursos Pedagógicos. Se trata de una recopilación que propone diversas actividades segmentadas por edades (6-8, 8-10, 10-12 y 12-14) para que las entidades de ocio organicen entre sus integrantes, y que pasan por la lecturas de cuentos, dinámicas de juego o debates de grupo. El objetivo es que niños y adolescentes entiendan cuáles son sus derechos (a su intimidad, a su espacio ya ser cariñoso o no), que tengan información sobre qué es la sexualidad y el abuso sexual, y dotarlos de herramientas de autoprotección.

Además de las formaciones y de la guía pedagógica, la DGJ también difundió este verano 2017 una infografía entre las entidades organizadoras de las actividades de ocio para recordar y hacer conocer a los monitores y dirigentes de ocio los circuitos a seguir ante posibles abusos sexuales , así como para hacer visibles los teléfonos de atención especializados que hay al alcance. En cuanto a las colonias organizadas propiamente por la Agencia Catalana de Juventud, “El verano es tuyo!”, En esta edición pasada también se activó -de manera afegida- el Protocolo de Comunicación en Casos de Abusos Sexuales y Malos Tratos graves a Niños y Adolescentes Usuarios de Albergues de la Xanascat.

Una difusión desde varios ejes de acción

La manera que la DGJ ha adoptado para difundir los protocolos y pautas de acción en relación a la ASI es multifocal, para atender así las diferentes realidades de los diversos perfiles de entidades de educación en el ocio y los educadores y educadoras que forman parte: el establecimiento de protocolos, la formación específica, los materiales de divulgación, la creación de agentes del prevención y la actualización de los protocolos.

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