Este martes, día 13, es decir “malo” y “peligroso” por partida doble según diferentes tradiciones, Terrassa que ayer por fin recibió el tapiz de la nieve que se resistía tozudamente, ha amanecido hoy congelada y con un hermoso telón de fondo blanco.

En efecto, las montañas que nos rodean, con La Mola a la cabeza, han despertado pálidas aunque brillantes, cubiertas con una nieve que no se resistía por mucho rato a las caricias del Sol hasta rendirse a su calor. En todo caso, esas pinceladas albas han permanecido el tiempo suficiente como para quedar grabadas por mucho tiempo en nuestras mentes.

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