Nota de Prensa.- Las innovaciones más relevantes en el sector de la automoción y los cambios que condicionan la evolución de uno de los sectores más competitivos y estratégicos de la economía catalana han estado en el centro del análisis empresarial que se celebró ayer 13 de febrero en el marco de una jornada organizada por la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Terrassa en la sede de Ficosa Internacional, en Viladecavalls, y que fue conducida por Carles Pons, vicepresidente de la Cámara de Terrassa .

La empresa internacional dedicada al desarrollo y producción de sistemas y componentes para automóviles ha acogido una sesión de reflexión que, bajo el paraguas del barómetro de evaluación del impacto empresarial #cambraopina sobre temas de actualidad económica en formato presencial, ha reunido un total de 30 directivos y expertos que han analizado el impacto de los cambios tecnológicos y de las nuevas tendencias en movilidad en el futuro de la automoción. Así, Ignasi Castelló, director de la Unidad de Negocio de Sistemas de Mando y Control, de FICOSA han expuesto la visión de la empresa en cuanto a la evolución del sector de la automoción haciendo especial énfasis en el coche autónomo; Joan Pallisé, director de Producto de Vehículo Eléctrico de CIRCUTOR, incidió en el impacto de la evolución en el sector del vehículo eléctrico; Ferran Verdejo, gerente del Cluster de la Industria de Automoción de Cataluña, planteó una visión más global sobre los cambios en el sector de la automoción; y, finalmente, Marc Soler, subdirector de convenios de cooperación educativa de la EPSEM UPC-Barcelona Tech, centro que impulsa el nuevo Grado en Ingeniería de Automoción, trató sobre los nuevos perfiles profesionales.

¿Cuáles son las expectativas de futuro del coche autónomo, si el motor eléctrico sustituirá el motor de gasolina, qué cambios producirá el coche del futuro en el urbanismo, las nuevas tendencias en el uso compartido o individual de los vehículos o qué procesos de reconversión se producen dentro del sector de la automoción, así como las nuevas tendencias en el concepto de movilidad, han sido algunas de las cuestiones que se han abordado en la jornada. En cuanto a la evolución del sector, el gerente del Cluster de la Industria de Automoción de Cataluña, Ferran Verdejo, fue contundente al afirmar que el futuro de la industria catalana del automóvil está íntimamente ligado con el aprovechamiento de las oportunidades que proporcionan los cambios tecnológicos y por eso “hay que tener un papel importante en el desarrollo del vehículo eléctrico y sus componentes”. Para Verdejo, el año 2018 se presenta con una perspectiva positiva en cuanto a negocio y empleo, con unos incrementos previstos del 6 y el 4%, respectivamente.

Ignasi Castelló, directivo de FICOSA, ofreció una visión de la evolución del futuro del coche autónomo, que responde al acrónimo CASE (en inglés Connected, Shared, Autonomous, Electrified). Para Castellón, “esta evolución, que tiene unos impactos mucho más allá del sector de automoción, tendrán incidencia, por ejemplo, en la generación de espacio de plazas de aparcamiento liberadas, el sector del taxi, las necesidades de profesionales como , por ejemplo, abogados, empresas de seguros, así como en las licencias de conducir, la señalización viaria, policía, ingresos fiscales por multas, etc “. Durante la sesión se evidenció que la incorporación de sistemas de conectividad y nuevas tecnologías de seguridad en los vehículos conduce a una etapa en la que veremos el coche conectado, como paso previo al coche autónomo, así como un periodo de unos años de convivencia entre los vehículos con sistemas de combustión fósiles, vehículos híbridos y vehículos eléctricos, entre otros.

Joan Pallisé, directivo de CIRCUTOR, afirmó que “el vehículo eléctrico es una tecnología disruptiva” y como tal, es una innovación que conducirá a cambios profundos. Pallisé destacó como aspecto fundamental la eficiencia energética del motor eléctrico respecto de los motores de combustión fósiles “el rendimiento de los vehículos normales es del 25%, en cambio, el eléctrico tiene un rendimiento del 90%”. Esta eficiencia energética trasladada a un ejemplo económico práctico se traduce en que “recorrer 100 kilómetros con un vehículo de combustión interna cuesta 7,43 €, mientras que con un vehículo de movilidad eléctrica cuesta 1,93 €”. Haciendo una previsión de futuro, Pallisé vislumbró que antes de 4 años las ventas del vehículo eléctrico en nuestro país se situarán entre el 1 y el 4%, es decir, que habrá en circulación entre 10.000 y 40.000 vehículos eléctricos.

Por su parte, la EPSEM UPC-Barcelona Tech ha impulsado el nuevo grado en Ingeniería de Automoción que contribuirá a favorecer la competitividad de uno de los sectores más estratégicos del país con una nueva generación de profesionales ingenieros especializados con una visión integral de la industria de la automoción y de toda su cadena de valor, tanto del producto como de la producción y el proceso de gestión. Para Marc Soler, “el de la automoción es uno de los sectores industriales más globalizados y competitivos, constantemente se incorporan innovaciones e mejoras técnicas en aspectos como la seguridad, la eficiencia energética y la protección del medio ambiente”. El grado en Ingeniería de Automoción ofrece una formación avanzada en materias tan diversas como lo son el diseño, la ciencia de los materiales, la mecánica, la electricidad, la electrónica y el uso de las TIC aplicadas al mundo de la automoción . “Un peso muy importante de los estudios se dedica a tecnologías innovadoras como, por ejemplo, la propulsión eléctrica e híbrida o el vehículo autónomo y la formación se complementa con disciplinas vinculadas a la organización industrial como, por ejemplo, la gestión de la calidad. ”

Automoción, un sector estratégico

Según el Cluster de la Industria de Automoción de Cataluña, del que forman parte un total de 200 empresas, el sector del automóvil representa el 7% del PIB y más de un tercio del PIB industrial en Cataluña. En el año 2017 se fabricaron más de 500.000 automóviles. Con un 65% de producción destinada a la exportación, el sector da empleo a un total de unas 100.000 personas con puestos de trabajo directos e indirectos. De cara al futuro, las previsiones apuntan a un crecimiento del 6% de la facturación en Cataluña, que irá acompañado de un incremento del 4% del empleo, en un entorno en el que se producirá una introducción progresiva de las alternativas a los combustibles fósiles y un entorno técnico que se caracterizará por una mayor complejidad mecánica y un incremento de los rangos de eficiencia, así como de mayor accesibilidad.

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