Este domingo, cuando sean las dos de la madrugada, los relojes deberán ser adelantados una hora, es decir, a las tres de la madrugada. Esa es al menos la sugerencia oficial, aunque la realidad es que mientras muchos españoles cambiamos la hora de todos los relojes del entorno en el curso de la tarde o antes de acostarnos, otros proceden a hacer el cambio al día siguiente y otros, afortunadamente pocos, no se enteran del cambio si no al llegar el lunes una hora antes a sus curros.

La cosa es que regresa el horario de verano, que para lo único que sirve es para crear unas tremendas polémicas entre defensores y detractores del disparate que no llevan a ninguna parte. El objetivo de ahorro previsto en la directiva europea, seguramente redactada por políticos tan listos como los autóctonos, es aprovechar la luz natural para ahorrar en consumo de energía eléctrica, algo tan real como la planicie de la Tierra.

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