Ni el frío, ni la nieve ni las lluvias torrenciales, han sido obstáculo para que las peligrosas orugas conocidas cono “procesionarias”, hagan su indeseada llegada a nuestra ciudad. De momento son pocas, pero no por eso dejan de entrañar un mortal peligro para nuestros perros centrado en sus pelos que contienen sustancias alergénicas que de no mediar la inmediata intervención de un veterinario, puede acabar con el animal.

Independientemente de ello. estas orugas, causan grandes estragos en diferentes tipos de árboles, especialmente pinos y encinas.

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