Nota de Prensa.- La entrega del 16º galardón Jazterrasman a Pau Bombardó ha servido para sellar una nueva edición del Festival de Jazz Terrassa que, desde el día 7, ha afianzado de nuevo la capitalidad jazzística de la ciudad durante el mes de marzo.

La Nova Jazz Cava ha acogido este sábado el concierto de clausura con el percusionista catalán como protagonista. La organización le ha otorgado la distinción en reconocimiento a su trayectoria, la labor en la divulgación del jazz y su vínculo con la ciudad de Terrassa, donde Bombardó ha actuado en cerca de 300 ocasiones desde el año 1976. Hasta a quince músicos han desfilado por el escenario para acompañar a Bombardó, que ha agradecido al Club de jazz de Amigos de las Artes y Juventudes Musicales de Terrassa su fidelidad y esfuerzo por mantener vivo el jazz en el territorio.

Del 7 al 24 de marzo la 37ª edición del certamen ha acogido una treintena de conciertos y numerosas actividades en 25 espacios diferentes con la participación de un total de trescientos músicos. Las primeras cifras de esta edición apuntan una ocupación similar a las últimas convocatorias y que se sitúa en torno a los 45.000 espectadores.

El Picnic Jazz Vallparadís, haciendo historia en su vigésima edición, ha registrado cifras espectaculares de público con una afluencia de unas 30.000 personas.

La oferta también se ha ampliado geográficamente, con la incorporación de las poblaciones vallesanas de Vacarisses y Matadepera al programa oficial del Festival. Y Viladecavalls mantiene por segundo año consecutivo su participación.

En total, 300 músicos con figuras de renombre de la escena nacional e internacional han pasado por uno de los festivales de jazz senyera en Cataluña dejando la huella de la actualidad del jazz, el blues y el swing.

Músicos rompedores, debuts y propuestas inéditas

El Festival ha visto cerca de 30 conciertos con diferentes y variadas propuestas: el arte del dúo europeo con proyectos tanto creativos como el tándem francés formado por Émile Parisien & Vincent Peirano. La genialidad de la propuesta combinaba temas originales y otros recreaciones tradicionales del género. Los estándares del cancionero estadounidense centraron el debut inédito de la pareja Paolo Fresu y Chano Domínguez. Máxima expectación y suprema satisfacción. Y de la escena catalana, el original dúo pianístico formado por Albert Bover y Marco Mezquida que cautivó con un diálogo audaz y versátil en la doble sesión dedicada al jazz de factura catalana y complementada con la presentación de “Views” de la interesante jazzwoman Irene Reig.

Uno de los conciertos más sorprendentes y concurridos fue el del trompetista de Nueva Orleans Terence Blanchard y los E-Collective, un ensemble rompedor y de perfil groove. Una poderosa carga sensorial impregnó al público que asistió a la actuación de Donny McCaslin Quartet. Pura energía y virtuosismo del cuarteto que grabó el último disco de David Bowie. Sin embargo, Nnenna Freelon demostró porque está considerada una de las voces más personales de la escena. Y la tradicional “Noche de Blues” presentaba uno de los grandes de Chicago, Billy Branch apoyado por Demetria Taylor y los Medicine Man, en una noche que se cerraba de madrugada con el lindy hop de los Whoope Hoppers.

Intensa y sorprendente resultó la actuación del Uri Caine Ensemble, en su debut en Terrassa. Una velada para revivir el espíritu de George Gershwin y su mítico Rhapsody In Blue en el Centro Cultural, donde también sonaba el gospel de Bobby Lewis Ensemble.

Las propuestas diurnas arraigan en la ciudad

Ya es tradición acercarse a la Plaza Vieja y la Plaza de Cataluña para disfrutar del jazz en familia y en un ambiente distendido y popular. Este año la Pl. de la Asamblea de Cataluña, así como algunas poblaciones vallesanas, se sumaban como nuevos escenarios para el Festival.

Sin duda el Picnic Jazz Vallparadís erigía nuevamente como la fiesta del jazz en Cataluña, en su vigésima edición. Desde las 12 del mediodía, el tramo sur del Parque Vallparadís recibió cerca de 30.000 asistentes en una jornada con música en vivo, actividades lúdicas, servicios gastronómicos, feria del disco, artesanía y, sobre todo, buen ambiente.

Han sido dieciocho días cargados de actividades alrededor del jazz, prácticamente en sesión continua. Música en directo, exposiciones, sesiones de cine, charlas, pedagogía, el JazzJove Non Stop, el 12º Stage de Swing, concursos, vermuts y degustaciones en patios y terrazas con la ruta Menjazz, han completado la oferta de un Festival perfectamente arraigado en la ciudad.

El Club de Jazz de Amics de les Arts y Juventuts Musicals de Terrassa agradece a los miles de espectadores, los músicos participantes, las instituciones, las empresas y los colectivos colaboradores, su entusiasmo y dedicación para agrandar el Festival de Jazz Terrassa.

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