casi1Así como resulta curioso que cualquier nota en la que la hagamos referencia al Lidl de Les Fonts, tiene una inusitada cantidad de visitantes, más curioso aún resulta ver que la construcción de su supermercado ampliado, va en evidente retroceso, algo así como el personaje de aquella película que nace anciano y muere bebé. ¡No! Que no es broma.

Una vez cerrado y derribado el antiguo súper, al igual que el bazar que estaba a su lado, pudimos contemplar cómo rápidamente, los huecos para los cimientos, las cabillas, los pilares y las paredes prefabricadas comenzaban a delinear una construcción que auguraba que los trabajos estarían terminados dentro de lo previsto, es decir para mediados de febrero pasado.

Pero, un buen día al pasar por la carretera de Rubí, contemplamos que las obras estaban paralizadas y consultado un buen hombre que acertaba pasear por allí a su pequeño perro, nos comentó que se había producido el derrumbe de parte de los trabajos, lo que no nos pareció extraño, recordando el ejemplo de la Rambla d’Egara que cada año debe ser reparada porque probablemente no se hagan estudios de resistencia ni de ningún otro tipo y aunque es una vía por la que pasan principalmente autobuses, el pretexto que se suele dar es justamente ese, que la vía se estropea por el paso de autobuses (¿¿¿???).

La gran diferencia es que para la construcción del Lidl de Les Fonts, la empresa cuenta con su propio dinero y para la constante reparación de la rambla que por lógica debiera tener garantía, se utilizan fondos públicos. Esto me lleva a recordar que entre mi niñez y adolescencia, cuando vivía en Santiago de Chile, la calle donde estaba nuestra casa, se pavimentó el año 1960, y en 1967 cuando vine a Barcelona, seguía incólume y eso que la vía conectaba con un gigantesco polígono industrial y el paso de grandes camiones y maquinaria industrial pesada era constante. Situaciones similares me tocó ver en la zona industrial Matanzas y la represa de Guri, en Venezuela.

Estos detalles nos llevan a concluir que en eso de la construcción no somos muy listos. Para más muestras, dos botones.

A principios de los 80, durante su inauguración se desplomó un edificio destinado a centro médico construido por una importante empresa española,  enclavado en una enorme empresa pública venezolana. No hubo heridos porque los presentes, incluido el presidente de la República, corrieron a protegerse como almas que lleva el diablo. Pocos meses después, durante la inauguración de una nueva pista en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, de Maiquetía, obras que había llevado a cabo una no menos importante constructora hispana, al aterrizar un liviano Boeing 727, la pista quedó como una sábana arrugada. Ambas obras fueron posteriormente encargadas a empresas italianas.

Así es la vida. Así son y así están las cosas.

Imágenes: La foto superior fue captada el 9 de abril y la de abajo el 19 de enero, ambas de 2018Lidl2

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