casiTerrassa ha vivido este domingo una típica tarde primaveral, es decir, tormentosa y exagerada. Durante todo el día, la lluvia ha caído con fuerza, los truenos y sus compañeros los rayos. no han dejado de sonar e iluminar, el viento ha estado presente a cada instante y la piedra tampoco ha perdido su oportunidad de participar en este coro de climatología adversa.

El sol, pese a la obstinación de los elementos borrascosos, también ha estado presente durante la jornada y nos ha recordado, filtrando sus rayos entre las espesas nubes, que a más de 150 millones de kilómetros, sigue enviándonos los elementos necesarios para que subsistan las condiciones de vida en nuestro planeta.

Así es la vida. Así son y así están las cosas.

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