Sin necesidad de ayuda de inclemencias naturales, sino simplemente de la ley de gravedad y el mal estado del árbol, este fin de semana cayó una rama de grandes proporciones en medio de la plaza de los Jardínes de Palestina, un nombre enmarcado dentro de la dictadura de lo políticamente correcto y mucho más largo que las dimensiones del pequeño espacio sito en la calle América, cerca de la Italia.

Lo cierto es que nadie salió dañado, porque pese a las instaciones para hacer ejercicios que la caracterizan, no es mucha la gente que suele aparcar sus pasos por la plaza, salvo aquellos que buscan casualmente durante algunos minutos, guarecerse con las arbóreas hojas, del sol abrasador.

Una cuadrilla de Fupar se ha encargado la mañana de este lunes de sacar los escombros y limpiar el sector.

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