casiEn Terrassa se verifica día a día lo que dijo hace no mucho tiempo un político de verdad, es decir un británico inteligente, con una preparación académica envidiable y absolutamente consecuente con su electorado en el sentido de que hay políticos de vocación, preparados para serlo y otros que se deben a su partido porque por ellos y no por el pueblo ocupan cargos y si están preparados o no,  poco importa.

De los segundos, podemos decir que viven en función de su entorno. No ven más allá de lo que socialmente les rodea, es decir, su vecindad, sus amigos, sus intereses y del resto, cada cierto tiempo, de sus votos y para ello basta con una palmadita paternalista en la espalda. Estos pueden estar preparados o no para cumplir sus funciones. Es decir, puede ser cualquiera, pero eso sí, que iguale a los loros en verborrea.

En sociedades -que son la mayoría de las amparadas por el sistema d’Hont de listas, no aquellas en que es preponderante la capacidad de los candidatos, es decir una perversión antojadiza de la democracia- se ven imágenes en algunos sectores populares. que jamás permitirían los entes consistoriales en su área protegida.

Y es así como en mi barrio llevamos tres días con sus noches compartiendo espacio con mierda pura y dura alrededor de los contenedores, sin que nadie se preocupe de nuestro desconsuelo porque las elecciones estás aún lejanas. Una situación así, sería empensable en un centro protegido, mimado y plagado de amistades.

Diràn, no sin razón, los razonables que en ese aspecto colaboran los incívicos, pero yo añado sin pudor, que han sido tres días con sus noches de basura, moscas y mierda, tiempo más que suficiente como para que los organismos encargados de los desperdicios de esta transparente ciudad, hubieran actuado aunque fuese por pudor.

Así es la vida. Así son y así están las cosas.

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