lm1Era relativamente frecuente que algunos de los industriales que marcaron el crecimiento y desarrollo de la Terrassa de finales del siglo XIX y principios del XX construyeran sus viviendas junto a los almacenes en los que exhibían el género que fabricaban. No es de extrañar, por ello, que conservemos diversos ejemplos de esa tendencia, como el que os presento en esta entrada. Se trata de la vivienda y almacén que Josep Casanovas encargó a Lluís Muncunill como residencia y, en lenguaje de hoy día, showroom.

La casa y almacén Josep Casanovas es un ejemplo del estilo historicista desarrollado por el prolífico Muncunill en Terrassa. Ambos edificios comparten medianera y se sitúan en uno de los ángulos de la plaza Mossén Jacint Verdaguer. Su factura se caracteriza por el uso del ladrillo, que cobra total protagonismo en el almacén, mientras que en la vivienda protagoniza un papel secundario frente al enlucido de la fachada, limitándose a remarcar perfiles y a remarcar el ático del inmueble.

Catalogado como Bien Cultural de Interés Local (BCIL), este conjunto fue construido en 1898. La vivienda cuenta con planta baja, piso y desván, y en la actualidad es la sede del estudio del arquitecto Eduard Broto Comerma, a quien debemos otros edificios que podréis conocer en este blog. Destaca su gran puerta con arco de inspiración conopial formado por el mismo tipo de ladrillo con el que se adornó el zócalo. Una línea de imposta dentada separa la planta baja del primer piso, en el que Muncunill también instaló un zócalo decorativo que refuerza la separación entre ambos pisos. Al igual que la puerta de la planta baja, el primer piso también cuenta con una única obertura, que da acceso a un balcón en voladizo con baranda de hierro forjado de barrotes alargados, cuya parte superior está adornada con formas en espiral que aportan algo de dinamismo al rectilíneo conjunto. Hasta aquí la fachada aparece enlucida, mientras que el desván es rematado externamente en ladrillo rojo. Cinco pequeñas ventanas de forma cuadrada aportan la iluminación necesaria a la buhardilla. Sobre ellas, destaca una cornisa en voladizo sostenida por ménsulas de obra vista.

Por su parte, el almacén contrasta por su fachada íntegramente concebida en obra vista, donde el ladrillo sirve tanto como de materia prima como de ornamento. Su gran puerta con doble hoja y respiradero enrejado cobra especial protagonismo. Una viga de hierro queda expuesta sobre dicha abertura, otorgándole al conjunto cierto aire industrial. A su lado hallamos una ventana igualmente vertical y protegida por una reja que mantiene el mismo diseño que el de la baranda del balcón de la vivienda contigua.  Pero el elemento central de la fachada del almacén es su remate, formado por cinco almenas escalonadas, situadas sobre el amplio alero  de su techo a cuatro aguas, que se apoya sobre una cornisa moldurada y sobre canecillos. El piso superior forma una galería con una sucesión de ventanas separadas por columnas y capiteles. Dicho piso contrasta por su barroquismo con la simplicidad del resto de la fachada.

JOSÉ LUIS MONTOYA / ARQUITERRASSA

Anuncios