casiMientras nuestros egregios concejales y concejalas no utilicen el transporte público más que para sacarse la foto en la inauguración de alguna de las pocas nuevas unidades, los usuarios normales, es decir aquellos pobres que por anga o por manga no tenemos otra alternativa, seguiremos sufriendo de atrasos o de adelantos, o de buses estropeados, o de unidades con sistema pluvial propio o como en el caso del que me tocó en desgracia utilizar este mediodía, con un calor interior literamente sofocante.

Pero pensar que unos seres humanos colocados en listas cerradas elaboradas por los partidos y no elegidos por los ciudadanos de acuerdo a las capacidades de los candidatos. puedan preocuparse más allá de los actos lúdicos que benefician y divierten principalmente a los amigos del centro, no pasa de ser una utopía como ha quedado plasmado en los años que llevamos disfrutando de esta pintoresca democracia.

¡Hagan algo con el transporte público! Llevar un sistema en uso por el mundo desde 2009 a Stuttgart no pasa por ser una solución. Un paso natural sería cambiar de gestor que, según tengo entendido, debió realizarse hace algunos años.

Así es la vida. Así son y así están las cosas.

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