casiHasta noviembre fueron colegas, correligionarios y compañeros. Ahora rivalizan acerca de cuántos  de los pregones de fiestas de barrio han sido los “artistas” invitados. En efecto, me refiero al ex alcalde Jordi Ballart y a su sucesor, Alfredo Vega que no sé si será por desconocimiento de las asociaciones de vecinos de que la gente de los barrios quiere pregones lúdicos y no actos de campaña, han copado buena parte de estos actos inaugurales en los diferentes sectores terrassenses.

No estoy en en condiciones de decir cuál de los dos ha sacado más provecho de cara a las elecciones municipales de mayo del 2019, pero en lo que no podemos estar de acuerdo es que las asociaciones, segun sus simpatías, inviten a uno, o a otro o a los dos a diferentes actos cuando se quiere estar bien con Dios y con el diablo, porque las fiestas mayores no pueden, no deben convertirse en plataformas electorales.

Siempre se debe recordar que el ciudadano común pasa totalmente del tema político en la misma proporción que el profesional de la política pasa del ciudadano y basta con ver la cara que tiene el público que asiste a los pregones, cuando les ponen al frente a un político. No son primorosas precisamente, ni de rechazo, simplemente de indiferencia y si el mítin (pregón) es largo, de hastio.

Cada quien a lo suyo y si bien el porcentaje de representatividad de una asociación vecinal, salvo excepciones que confirman la regla, es muy bajo, los vecinos están primero y en otro plano diferente al festivo, las rivalidades y competencias políticas.

Así es la vida. Así son y así están las cosas.

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