bolsasSi los vándalos e incívicos que se camuflan entre la mayoría de vecinos decentes de Terrassa se han ido de vacaciones, desde luego que no se nota demasiado, porque su mala educación y falta de respeto sigue presente en los distintos barrios de la localidad.

Así, por ejemplo, alrededor de los contenedores de basura, los desperdicios se amontonan hasta que los piquetes de limpieza, verdadera aunque insuficiente guardia pretoriana del aseo urbano, eliminan la suciedad, hasta que regresen los indeseables.

Un ejemplo de la labor destructiva de esta creciente especie de homo ignarus es la que recoge la fotografia de Andrea S. Gómez (Terrassa en la Mira), en la que se contempla un recipiente de excrementos de perros y dispensador de bolsas, en el suelo. Lo triste del caso es que la labor de los imbéciles ha sido por etapas, porque el día anterior, aparentemente a patadas, habían dejado este elemento torcido como la torre de Pisa y posteriormente, doce horas más tarde, ha quedado tal como se puede contemplar.

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