vallparadiscasiTerrassa se ha convertido este viernes en una gigantesca piscina como consecuencia de la tormenta que se ha hecho sentir en la ciudad desde horas del mediodía, en forma de agua, viento, truenos, relámpagos y granizo como es difícil recordar tanto por su intensidad como por su duración.

Hemos visto cómo las rieras crecían peligrosamente, cómo la rambla d’Egara se convertía en un improvisado río, la Plaza del Doré en una laguna, el Parc. de Vallparadis en un lago y así todas las calles, avenidas y los diferentes rincones de la ciudad.

Y en la precaucion se ha notado demasiado la diferencia con épocas recientes, cuando Ballart era alcalde de la ciudad. Entonces, la previsión de tormentas u otras alteraciones climatológicas, significaba la inmediata movilización de la primera autoridad civil y de los equipos adecuados del municipio y aunque en ocasiones las alertas o prealertas pudieran parecer exageradas, al menos obligaban a tomar precauciones y evitar males mayores.

Hoy se ha hecho pública una alerta cuando el agua comenzaba a regresar a su cauce y los rayos con su escandaloso acompañamiento sonoro comenzaban a convertirse en el recuerdo de una jornada difícilmente olvidable.

Es poco probable saber si llegarán otros episodios tormentosos con la misma fuerza hoy o mañana y aunque las sugerencias del alcalde accidental, Marc Armengol, puedan ser útiles para estas probabilidades climáticas, no lo han sido para la fase de hoy, por tardía.

Así es la vida. Así son y así están las cosas.

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