restauracioncasiLos terrassenses, como el resto de españoles y millones de personas en el mundo entero, nos hemos reído entre asombrados y cabreados por la “restauración” hecha por una vecina a una antigua talla del siglo XV que reposa en la ermita de Rañadoiro en la localidad asturiana de Tineo. Esa vecina en circunstancias que se investigan, quiso hermosear la pieza y la pintó con vistosos colores, dejándola en condiciones para ser vendida por dos euros en cualquier tienda de “chinos”.

Sin embargo, los egarenses no deberíamos reírnos tanto, porque tenemos un claro ejemplo de lo que no se debe hacer durante una restauración, aunque esta incluya remodelaciones y reparaciones, en la que ahora es la catedral del Obispado de Terrassa.

catedral1Lo que se hizo en el templo, al menos en su exterior y que está a la vista, es como si un restaurador de la Gioconda, le pusiera sobre el rostro, una imagen de, por citar a alguien, Alicia Vikander para hacerla más bonita..

El hecho de que se hayan hecho esos “trabajos” en la fachada y campanario en una construcción de los siglos XVI y XVII, hace algunos años, no diluye el bochorno que deberíamos sentir, ni exime de su falta al autor de los mismos.

MonaVikanderAsí es la vida. Así son y así están las cosas.

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