Al menos a simple vista, nada parece haber cambiado en Terrassa en lo que se refiere al aseo urbano, ni siquiera después del vergonzoso rapapolvo de la oposición al gobierno municipal.

Pasear por los mismos sitios de antes del pleno extraordinario en el que se tocó el tema y se dio un tirón de orejas a los responsables, no ofrece a la vista un panorama ni mejor ni peor, sino simplemente igual lo que deja la sensación de que incluso en política hay elementos en que las cosas les entran por un oído y les salen por otro.

Hemos captado hoy una imagen que refleja a las claras las culpabilidades compartidas del lamentable estado de la ciudad, porque si bien los incívicos siempre dejan los desperdicios donde les da la gana, como se puede apreciar, los contenedores, a cargo de la empresa designada por el ayuntamiento, están a tope… Eran las doce del mediodía.

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