Contemplar coches a 80 por hora en zonas de 30, irrespetando los semáforo, los pasos de cebra, los “Ceda” o “Pare”, es tan usual -que no normal- como ver los conductores hablando por sus móviles. En cualquier caso, es mejor cerrar la boca, porque aparte de que así no entran moscas, te evitas un disgusto con el puntual incívico, que dentro de su escasa educación y excesiva ignorancia, su mejor argumento es la agresividad.

Pero no solamente son las violaciones señaladas en el párrafo anterior las que caracterizan a estos sujetos, sino que también lo es aparcar donde les venga en gana… Sobre la acera o pasos peatonales, frente a vados o en aparcamientos destinados a otros menesteres o vehículos.

Todo lo anterior, sin tomar en cuenta a los despistados, borrachos o drogatas que se convierten en peligros mortales al frente de un volante que por lo que tenemos conocimiento, son muchos más de los que podrían constituirse en excepciones. Lo que también sucede con la basura.

La gráfica de Terrassa en la Mira es elocuente y aunque solitaria, no es más que un ejemplo de las miles de situaciones similares que se observan en cualquier punto de la ciudad, tantas que si se multara cada una de ellas, tal vez seríamos la ciudad más opulenta de la Tierra.

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