Nota de Prensa.- El Archivo Histórico Comarcal ha publicado un nuevo catálogo del fondo notarial que se puede consultar en línea. Este fondo permite encontrar información de personas hace siglos, saber cómo vivían y con quien vivían gracias a los documentos de notarios de Terrassa que ejercían también a varias poblaciones de una amplia cercanías, en virtud de su titulación como notarios para autoridad real . Podemos encontrar cerca de 3.000 registros con información de poblaciones del Vallès Occidental como Terrassa, Sabadell, Rubí, Sant Llorenç Savall, Viladecavalls o Sant Cugat del Vallès. También hay de comarcas vecinas. Los primeros protocolos datan del siglo XIII.

Los archivos notariales constituyen los fondos de archivo más amplios y fidedignos para la recuperación de la información histórica. Las relaciones humanas, públicas y privadas, se establecen mediante la garantía jurídica de las actas y los contratos escritos y autorizados por los notarios, que conservan testigo fiel a los protocolos. Otro gran interés de los fondos notariales es la posibilidad de estudio de documentos en masa, como recurso estadístico muy útil en la reconstrucción histórica. Es una fuente primaria de información para muchas disciplinas e intereses que quieran acercarse a los hechos auténticos del pasado.

A lo largo de la historia, los notarios de Terrassa han producido, conservado, inventariado y transmitido el archivo notarial, junto con el fondo de la alcaldía, los procesos judiciales, el fondo de la Universidad de la ciudad de Terrassa, el de la Universidad foránea, el de las cofradías menestrales y los de otras instituciones terrassenses. Una gran mayoría de la población y de las instituciones aparecen como protagonistas de las actas y de los contratos. Sin embargo, hay que tener presente que una buena parte del estamento inferior de la población no podía acceder a las escrituras notariales.

¿Qué nos cuentan los documentos notariales?

La antigua economía de la tierra, el régimen de dominio feudal, la propiedad, las relaciones de producción, las técnicas de cultivo, las crisis agrarias, las transmisiones patrimoniales, se documentan a partir de todo tipo de escrituras de transacciones y de los capbreus , registros específicos donde se recogían declaraciones formales de rentas, derechos y relaciones de dominio.

También se encuentra documentación financiera, que informa sobre la evolución del sistema crediticio y permite el estudio de la economía de cualquier época y de cualquier colectivo o individuo.

Los documentos referentes al artesanado del Antiguo Régimen ya la llamada revolución industrial nos informan sobre asociaciones profesionales, oficios, constitución de sociedades, movimientos de capital, sistemas de seguro, técnicas de manufactura, mecanización, contratación, producción, condiciones de trabajo, mutualismo, comercio terrestre y marítimo, abastecimientos, talleres y edificios industriales, y muchos otros aspectos.

Otro objeto de interés ha sido y es la familia y la sociedad, con temas como las biografías personales, las relaciones entre los grupos sociales, los estilos de vida, las afecciones y, en definitiva, la vida cotidiana y la mentalidad, que encuentran la fuente de información más provechosa en documentos notariales como los capítulos matrimoniales, la documentación testamentaria, los inventarios o los encantos.

La historia del arte descubre la autoría de muchas obras de arte y detalles de obras perdidas, gracias a los contratos y otros documentos que, además, informan de técnicas artísticas, monumentos, códices literarios manuscritos, ediciones de libros y otras manifestaciones artísticas. La sanidad, la enseñanza, la religión, el asociacionismo, las comunicaciones y el urbanismo son otros ámbitos de actividades que se desarrollan mediante escrituras notariales.

La Notaría de Terrassa

Los redactores de las escrituras al término del Castillo de Terrassa eran, durante los siglos X al XII, los curas de San Pedro de Egara. Ellos fueron los principales escritores en el término de Terrassa hasta el nombramiento del primer notario real, hacia 1236. Después de disputas entre el alcalde de Terrassa y con el priorato de Santa María, el 7 de febrero de 1254, Jaime I estableció en este segundo , de manera perpetua, la escribanía del castillo de Terrassa, con el derecho de ejercer las funciones notariales y la exclusiva del oficio en el término de Terrassa.

A partir de ese momento, y hasta mediados del siglo XVIII, los notarios de Terrassa ejercieron por autoridad del prior del monasterio de Santa María de Terrassa, cargo que en 1601 pasó a la institución religiosa sucesora de este monasterio, es decir, la colegiata del Santo Espíritu y San Pedro.

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