casiHace poco, otro barrio de Terrassa fue bendecido por las autoridades civiles con la limitación del tráfico a 30 Km/h, ampliando la utopía a la mayor parte de la ciudad. Demasiados conductores ven en esta norma, un reto a superar.

En nuestra querida Terrassa, y lo digo desde la óptica de mi barrio, el más abandonado y con mayor número de asociaciones vecinales de la ciudad, los semáforos, los pasos peatonales, elevados o no y la velocidad, se han convertido para muchos automovilista que parecen haber obtenido su carné de conducir en un concurso de detergentes. en un blanco a sortear.

De esta forma, es muy peligroso  para el peatón, atravesar por un cruce con semáforo, aunque el verde brille como el sol o por un paso de cebra, porque si no te atropellan y huyen, te insultan. Y esto de las zonas de 30 km/h, es como una humorada, porque en la misma proporción en la que proliferan los carteles, también lo hacen los bólidos… Y muchos de ellos, lo mismo que los que irrespetan semáforos o pasos peatonales,  lo hacen hablando por el móvil.

No diré que esto es por falta de vigilancia policial, aunque sí, que cuando el otro día pasó por la calle Francia una patrulla, todos nos quedamos mirándola asombrados, como si se tratara de un OVNI y después de mucho especular sobre qué traería a la poli por el barrio, una buena mujer, que en eso de la intuición las féminas son expertas, nos devolvió a la realidad:

–No, hombre, Eso es que se han equivocado.

Así es la vida. Así son y así están las cosas.

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