casiTerrassa viene siendo una especie de ciudad de fantasía… ¡Para sus políticos, claro! Y seguramente solamente para los socialistas de salón, que son los que disfrutan con sus medidas estrella, con un transporte público de pena, jaleado con encuestas de lo más transparentes, unas calles con huecos bochornosos, un aseo urbano para echar a correr y un servicio de agua potable que da pánico pensar en lo que se convertirá en sus manos.

Sobre el aseo urbano, podemos constatar que desde que comenzó ese plan de choque contra la inmundicia, las cosas han empeorado. Los contenedores no dan abasto para recoger los desperdicios y así los podemos ver llenos. por lo que la gente no tiene más remedio que dejar sus porquerías en su entorno. Y este espectáculo se multiplica.

Ahora, los incívicos que siempre han puesto su ROCA de arena para mantenernos como una ciudad sucia, tienen en estos contenedores su justificación, aplicando aquello que dice que “el niño que llora y la madre que lo pellizca”, siendo el niño el incívico y la madre el ayuntamiento.

Aunque nunca he sido partidario de decir que todo tiempo pasado fue mejor… todo parece indicar que sí es aplicable en nuestra ciudad, aunque en Terrassa el pasado se refiere a hace justo un año, cuando dimitió Jordi Ballart y parte de su equipo…

Al parecer, los mejores.

Así es la vida. Así son y así están las cosas.

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