Dieciséis meses después de su cierre por reformas, este jueves ha abierto en el barrio terrassense de Les Fonts, un supermercado Lidl totalmente reformado y con un espacio físico mucho mayor que el anterior.

La masiva afluencia de clientes, llegada desde todos los rincones de la ciudad, ha dado buena cuenta de la exposición inicial de productos, rápidamente repuesta por el personal de la tienda y ha generado enormes colas en sus cajas, atendidas con rapidez y eficiencia por sus titulares. Para paliar el agobio de la espera, los presentes eran obsequiados con barras de chocolate.

Al salir del área del super, varios jóvenes ofrecían a los visitantes bolsas para futuras compras, previamente preparadas con diferentes productos, como té ecológico, barquillas, cápsulas de café para cafeteras Nespresso y otros objetos.

Pero como si lo anterior no fuera suficiente, a la salida, otra larguísima cola de clientes, factura en mano, esperaba su turno para paladear un pan con tomate y butifarra, acompañado por agua o refrescos marca de la casa.

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