lm1El 7 de junio de 1974 Marià Ros donó a la Fundació Sant Llàtzer la que fue la residencia de su familia, un gran caserón de aspecto neoclásico que se sitúa en pleno centro de Terrassa, casi al lado de la Catedral. La Casa Mariano Ros, o Casa Marià Ros, ha sobrevivido todos estos años con la asignatura pendiente de una gran remodelación, aunque gracias a los usos socioculturales que le ha deparado la Fundació Sant Llàtzer, su planta noble sí ha sido restaurada y podemos disfrutar, por ejemplo, del elaborado artesonado de los techos de una de sus salas, sus suelos de cerámica hidráulica modernista u otros detalles arquitectónicos interiores.

Catalogada como Bien Cultural de Interés Local (BCIL), la que fuera residencia del industrial propietario del Vapor Ros (sobre el que existe un ambicioso proyecto de reforma urbanística), ocupa un espacio de 288 metros a escasos metros de la Plaça Vella. Consta de planta baja y dos pisos, con fachada principal en la céntrica calle de l’Església y fachada posterior que da a un amplio patio privado. Linda únicamente con otra vivienda, ya que se ubica en la esquina entre la calles Església y Portal Nou.

Construida originalmente entre 1873 y 1874 por el arquitecto y maestro de obras municipal Miquel Curet i Roure, ha sido remodelada posteriormente (el catastro la data en 1957, lo que hace pensar en una última reforma acometida ese año). Su estilo se considera ecléctico, aunque podríamos señalar que los elementos neoclásicos predominan en su factura, especialmente en la fachada interior, dominada por una galería de columnas toscanas. En cualquier caso, según apuntan, guarda similitud con el estilo que Curet imprimió a las casas señoriales que construyó en los barrios altos de Barcelona (Sant Gervasi y Pedralbes) durante la década de 1840.

JOSÉ LUIIS MONTOYA / ARQUITERRASSA

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