casi.jpgEl barrio más abandonado y con más asociaciones de vecinos de Terrassa como lo es Can Parellada aparentemente padecía del mal de la  negligencia porque al no ser distrito, no tenía quién se preocupara por él.

Esa es, dentro de mi penosa ignorancia, más aún, cuando me comparo con esos políticos rutilantes y pletóricos de genialidad, lo que he creido entender al leer acerca de la creación del concejo municipal del distrito 7, que engloba a Can Parellada, Les Fonts y el Polígono Industrial de la calle Alemania.

Un transporte público con horarios espantosos, una suciedad paupérrima, son solo dos ejemplos de lo que padece un barrio que solamente preocupa a la casta cada cuatro años, es decir, cuando, como ahora, se acercan las elecciones municipales. Y esos problemas pudieron haberse solventado hace mucho tiempo, sin la necesidad de crear un nuevo distrito, ni de tener tantas asociaciones que, a decir verdad, no se notan…

Lo que espero es que para Can Parellada, Les Fonts y el resto, con este nuevo chsime burocrático, se acabe la cháchara y se pase a los hechos. Mejor transporte, mejor aseo urbano, mejor mantenimiento de las calles, construir un pipi can, reparar el puente de la calle Francia, limpiar ese vertedero al que llaman Riera, por mucho que haya, apoltronado en un cómodo y bien remunerado curul consistorial, un personaje que cree que las rieras son basureros…

Pocas esperanzas guardo respecto a los cambios que pudieran mejorar el barrio, más cuando recuerdo las palabras de mi amigo, el insigne gobernador del  Estado Bolívar en Venezuela, el doctor René Silva Idrogo, que me reconoció, mientras nos tomábamos un wiskie en su casa, que los políticos, como malos actores que es el puesto que les concede la vida pública, no hacen más que hablar… por un lado para hacer promesas y por otro, para justificar su incumplimiento.

Así es la vida. Así son y así están las cosas.

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