He vivido en incontables ciudades  tanto en España como en el resto del mundo y he podido constatar que llámense ayuntamientos, municipalidades, concejos municipales, cabildos, alcaldías o como sea que la tradición, las normas y las leyes impongan, una de las prioridades de estas instituciones es mantener TODA la infraestructura urbana, visible o invisible, en condiciones, no como en nuestra ciudad, que es solamente la carita del novia, especialmente la de centro.

En mis diferentes desplazamientos he vivido en zonas muy lluviosas, también con clima selvático, algunas muy pobres, pero para que ocurrieran los desastres a los que nos está acostumbrando nuestra ciudad, el fenómeno meteorológico debe ser muy fuerte y persistente y aun así, cuando ocurren desastres, se exige a la casta política, responsabilidades y casi por defecto, siempre recaen en alguien.

Ayer llovió copiosamente en nuestra ciudad y vimos árboles caídos, inundaciones en calles e instalaciones y un socavón propio de un terremoto devastador en una acera de la Av del Vallès. Este último, naturalmente, por presunta falta de mantenimiento. Hubo además, decenas de llamadas pidiendo ayuda o denunciando situaciones anómalas.

Y por si todo ello fuera poco, nuestro equipo de gobierno, recién en horas del mediodía aplicó la alerta…. ¡Llevaba doce horas lloviendo!

¡Y todos tan tranquilos!

Pero qué se puede esperar de un equipo donde se mantiene a un concejal que piensa que las rieras son vertederos o que evita los posibles incendios de bosques, con su tala.

Así es la vida. Así son y así están las cosas.

Imagen del twitter de Cristian

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