Una de las necesidades de nuestra democracia, es hacerla efectiva, para que al frente de los partidos no estén los que más hablen, aunque lo hagan mal, sino gente capacitada para ejercer la administración municipal.

De esta forma, sería bueno, que cada partido político, en el momento de escoger sus candidatos, ya sea en elecciones generales, autonómicas o municipales, convocaran a oposiciones públicas para tener a los mejores en la formación de listas,  compitiendo con otros seres igualmente capacitados, para dirigir los destinos del país, la autonomía, o el municipio.

Al final, seríamos los ciudadanos, aunque fuera a través de la sospechosa y perfectible Ley de Hondt, que en su versión española no permite votar al candidato, sino al que el partido disponga por orden de lista, los que tendríamos la oportunidad de escoger a uno bueno entre otros buenos, en beneficios de los intereses ciudadanos.

En Terrassa, los ejemplos de que las cosas van mal y que solamente parecen ver sus vecinos, están en el transporte público, el mantenimiento urbano y la limpieza, es decir, entre otros, los tres pilares de la administración pública. Y las imágenes que adjuntamos, captadas la tarde de este sábado, son claro ejemplo de que el cambio es urgente.

Si la escogencia de los ejecutivos de las grandes empresas tanto privadas como públicas es esmerada, por qué no debe serlo, y con muchísima mayor razón, la de los que forman la afortunada casta de cargos, de momento, electos (por sus partidos).

Así es la vida. Así son y así están las cosas.

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