CiU, un partido que desaparece al son del 3 %, el arrítmico cha-cha-ch-a de Puigdemont, los tediosos boleros de Pujol y sus recurrentes errores tácticos y políticos, pretende en Terrassa, una ciudad eminentemente constitucionalista, con el nombre que ha asumido provisionalmente para esconder su pasado, reprobar al Rey Felipe VI, según consta en la propuesta de resolución número 13 del Pleno del jueves del Club Social del Centro… ¡Perdón! Del ayuntamiento de Terrassa.

La propuesta seguramente será aprobada por la mayoría de los 27 representantes de partidos políticos porque lejos de pensar como piensan los ciudadanos, piensan como creen que deberían pensar desde sus poltronas olímpicas y no refleja el sentir de la ciudad.

En todo caso, por increíble que parezca,  en el pleno del jueves se presentan algunos aspectos que lo hacen más cercano a los mortales que les dieron trabajo votando a listas partidistas cerradas y uno de ellos, es la participación de la FAVT, que expondrá sus inquietudes sobre la Ley de Dependencia, las políticas sociales dirigidas a los viejos, en concreto a las residencias públicas y otras relativas al sistema sanitario.

Curiosamente en esta oportunidad los dioses del Olimpo local también han tenido a bien dirigir su mirada hacia algunas de las necesidades municipales, que seguramente serán, como es usual, convenientemente banalizadas y por eso ni las menciono.

Así es la vida. Así son y así están las cosas.

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