El miércoles, el PSC de Terrassa escogió por unanimidad al actual alcalde Alfredo Vega, como candidato de cara a las municipales del 2019, es decir le ubica a la cabeza de una lista en la cual los ciudadanos no tienen otra opción que votarla o no votarla, sin poder escoger, de acuerdo al espíritu del sistema electoral de Hont, a los candidatos, sino, a conveniencia de los partidos que curiosamente se autodenominan democráticos, a los que a estas formaciones convenga.

Difícil papeleta tiene el actual primer edil que llegó de rebote a la alcaldía, al renunciar el anterior titular, Jordi Ballart, quien no solo dejó el bien remunerado cargo, sino al propio partido. Y es difícil, porque Ballart también quiere repetir con una plataforma personal y el apoyo de un no desdeñable número de personas.

Como se vislumbran las cosas. tanto el actual socialista, como el ex socialista, no pasarán de ser portavoces de sus respectivas formaciones, repartièndose entre ambos unos siete u ocho concejales y no teniendo sin más opción para ambos, que apoyar o no a ERC que será en Terrassa la Lista más votada. 

Del PSC se puede esperar que apoye a cualquiera, porque en su deriva carente de ideología, solamente buscarán formar parte del gobierno con cualquier partido del arco, de extremo a extremo, como lo ha dejado muy bien demostrado Pedro Sánchez, un individuo que ha llegado sin votos a la Moncloa y que se niega a cumplir su palabra de llamar a elecciones en cuanto lo hiciera, a fin de satisfacer su desmedida e incomprensible ambición. Aunque Ballart tiene ADN socialista, está por verse su postura..

Así es la vida. Así son y así están las cosas.

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