Este 1 de enero bajaron de precio en España 1.200 medicamentos. Por encima se nos antoja una medida estupenda por parte del gobierno encabezado por el primer presidente que llega a La Moncloa sin votos populares, pero sí con una desmedida y peligrosa ambición personal. Sin embargo, aparte de la escasa incidencia que los precios finales tendrán en los cosumidores que los compren con recetas de la seguridad social, que podría traducirse en algunos céntimos menos, la verdadera consecuencia de esta medida populista, será sin duda, el aumento del creciente desabastecimiento que se viene notando en las farmacias coincidiendo con la entrada al gobierno por la puerta de atrás, del señor Sánchez que lo hizo ofreciendo elecciones anticipadas pero que finalmente decidió quedarse unilateralmente.

Abaratar los medicamentos más baratos de la UE, abre aún más la puerta para que los especuladores del continente, vengan a adiquirirlos aquí, para venderlos en sus países de origen, dejando a nuestros “enfermos” sin remedios tan utilizados entre muchísimos otros, como el Adiro 300 o la vital Cafinitrina.

¡Qué mal vamos!

Así esla vida. Así son y así están las cosas.

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