Hace un mes, un par de vándalos con aspecto de menores, destrozaron los vidrios de una cabina telefónica situada en un aparcamiento de la calle Italia del abandonado barrio de Can Parellada. Como si los huecos que caracterizan el citado aparcamiento no fueran suficientes para dar un aspecto de sombría desolación, ahora el tiempo pasa y la cabina sigue a disposición de Telefónica para que proceda a su reparación.

Los vecinos primero pensaron que habida cuenta de que el gobierno de Pedrito el Ambicioso había decidido dar de baja estos desfasados elementos de comunicación, retirarían la cabina.

Sin embargo, el mismo gobierno que sigue mandando pese a que la mayoría de la sociedad le exige elecciones cuanto antes, decidió dar a estos adminículos, un año más de gracia, lo que automáticamente implica que la empresa responsable del que está en Can Parellada, debería reponer los cristales.

En todo caso, resulta ingenuo imaginar que venga la compañía a reparar la cabina, si tomamos en cuenta que sus puertas fueron arrancadas hace bastante más de un lustro, y sin puertas se quedó.

Así es la vida. Así son y así están las cosas.

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