Un sacerdote terrassense que durante una época ejerció su  ministerio en Paris, está siendo investigado por el obispado de Terrassa a raíz de haber sido acusado por un  presunto delito de abuso sexual, o como traduce la Iglesia, contra el Sexto Mandamiento.

El cura, Esteve Sanz Pérez, que estuvo en Beauvais, una localidad cercana a Paris entre 1974 y 1977, trabajó en Terrassa desde 2004 hasta el año pasado, cuando se jubiló a los 81 años.

Contrasta señalan algunos medios, la celeridad de la Diócesis local, en abordar seriamente el tema con la actitud que mantuvo la arquidiócesis de Barcelona, donde un exfiscal de la institución acusaba los cardenales Narciso Jubany, Ricard Maria Carles y Martínez Sistach de complicidad para silenciar una red de abusos sexuales a menores que extiende sus tentáculos de Barcelona en África. También vinculan en el encubrimiento al actual arzobispo de Urgell y copríncep de Andorra, Joan-Enric Vives.

Casualmente en Francia está comenzando el juicio al arzobispo de Lyon, Philippe Barbarin acusado de silenciar casos de pederastia. Es el religioso de más rango a quien sientan al banquillo de los acusados. Podrían condenarlo a hasta cinco años de prisión por haber ignorado y no haber denunciado los abusos que un cura cometió contra jóvenes de la región hasta el 1991, a pesar de los diversos avisos que recibió.