Venezuela, esa nación en la que viví 17 años de mi vida y donde encontré a mi compañera de siempre, se ha lanzado hoy a las calles para intentar sacar del poder a esa narcodictadura que se ha entronizado gracias al apoyo logístico de Cuba y económico de Rusia y China, que se lucran de sus inmensas riquezas naturales.

Quizás el de hoy sea el último estertor de un pueblo sojuzgado por la bota de militares traidores, pero la historia recordará la gesta de una nación que intentó liberarse de una dictadura atroz, tan atroz o peor que la cubana o la chilena, pero que para su sustento, ha contado aquí con apoyos como el de Podemos, ese partido que parece haber aparecido en España para socavar las bases de la democracia o gente como Zapatero que con su escasa inteligencia se ha puesto a las órdenes del dictador o la tibieza del único sujeto  en España que ha llegado a presidir el Ejecutivo sin votos pero sí con una ilimitada ambición muy peligrosa por sus consecuencias, 

Ojalá la mayoría de venezolanos desarmados, logren torcer a la cúpula corrupta del poder y vencer  a las bayonetas comandadas por gorilas con tantas medallas como en sentido inverso, valor.

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