Prensa Cambra.- A partir del 1 de febrero ha entrado en aplicación el nuevo acuerdo entre la UE y Japón (Economic Partnership Agreement – EPA) con el objetivo de abrir los mercados y armonizar las relaciones comerciales entre las dos regiones , creando una zona de libre comercio que supondrá casi un tercio del PIB mundial.

Alcanzar este acuerdo era un objetivo esencial de la Política Comercial de la UE, que consideraba la conclusión de la EPA como una prioridad estratégica y el fortalecimiento de la presencia de la UE en la región de Asia Pacífico crucial para los intereses económicos europeos . Asimismo, también es un elemento de crecimiento y estabilidad para con la actual situación global y por medio del cual las dos economías proyectan una clara señal de rechazo al proteccionismo, y así transmitir un mensaje de cooperación económica y comercial.

Los elementos clave de este acuerdo de asociación económica radican, por un lado, en la reducción de la mayoría de los aranceles existentes entre ambas regiones, y por otro lado, minimizará los obstáculos técnicos y reglamentarios. Sin embargo, reforzará la cooperación en ámbitos como el desarrollo sostenible, la innovación, además de incluir un compromiso específico relativo al Acuerdo de París sobre el Cambio Climático. Pues, en los últimos años, los acuerdos comerciales han evolucionado para hacer frente a los nuevos retos y enmarcar nuevas materias que van más allá de las relaciones comerciales con el fin de convertirse en un vehículo para la promoción de los principios y valores europeos, desde la democracia y los derechos humanos, hasta el medio ambiente y los derechos sociales, que se han traducido en reglas que favorecen el comercio libre y justo (por ejemplo, las normas relativas a la protección de los derechos de propiedad inteligente tual y la competencia, pero también las normas que protegen los derechos laborales y el medio ambiente).

En relación a la reducción de los derechos aduaneros, ambas partes han acordado eliminar por completo los aranceles de productos tales como los químicos, plásticos, cosméticos, textiles y prendas de vestir. Con la aplicación del acuerdo, se han eliminado el 86% de los aranceles, y se prevé que con la aplicación total del acuerdo, los aranceles se reduzcan hasta un 97%. Este aspecto cobra especial relevancia en el sector de la automoción, donde se prevé la abolición de las tasas aplicables en el transcurso de los próximos siete años.

Este hecho permitirá a las empresas de la UE ahorrar hasta 1.000 millones de euros anuales en derechos de aduana en comparación con lo que se estaba pagando a las exportaciones con destino a Japón antes de la aplicación del acuerdo. Lo que se traduce en nuevas oportunidades que podrían suponer el aumento de las exportaciones anuales en Japón en un 13,2%. Para algunos sectores, este aumento podría ser aún más significativo, como en el caso del sector de productos alimenticios donde se prevé que se tripliquen las exportaciones, o bien, en el caso del sector textil, químicos y farmacéutico, que podrían duplicar su actual volumen o la previsión del crecimiento exponencial de los servicios empresariales, en particular los servicios financieros, el comercio electrónico, las telecomunicaciones y el transporte, sectores donde también esperamos grandes oportunidades.

Para poder aprovechar las ventajas de este acuerdo y acogerse al tratamiento preferencial será necesario acreditar el origen de las mercancías. En este sentido, los exportadores deberán estar inscritos en el registro de exportadores (REX) para poder emitir las correspondientes declaraciones de origen y ser beneficiarios de las reducciones arancelarias. También incorpora novedades en el contenido de las declaraciones de origen emitidas por las empresas, siendo necesario realizar un ejercicio de responsabilidad y de comprensión de los criterios y normas de origen que permitirá asentar las operaciones y aprovechar al máximo los beneficios de este acuerdo.

El acuerdo también aborda una serie de medidas no arancelarias, lo que ayudará a establecer unas condiciones de igualdad para los productos europeos que se exporten a Japón, y aumentará la transparencia y la predictibilidad del mercado. Tradicionalmente las medidas no arancelarias han sido motivo de preocupación para las empresas de la UE, ya que algunos requisitos técnicos y procedimientos de certificación japoneses menudo han dificultado la entrada de productos europeos en Japón, pues el 36% de empresas catalanas que exportan habitualmente en Japón deben hacer frente a otras barreras técnicas y comerciales que perjudican su competitividad.

Por este motivo, se ha hecho énfasis en la estandarización y armonización de las normas aplicables que contribuirá en gran medida a facilitar el acceso de las empresas sin renunciar a altos estándares de seguridad. Un ejemplo es la incorporación de las normas internacionales sobre automóviles, o bien, la resolución de obstáculos vinculados a los aditivos utilizados en el sector vitivinícola.

También se ha impulsado la protección de la propiedad intelectual y aspectos vinculados para la protección de las denominaciones de origen y las identificaciones geográficas.

Finalmente, este acuerdo comercial es un reflejo de la nueva arquitectura de los acuerdos comerciales en tanto que no sólo contempla cuestiones de carácter comercial sino que su alcance se amplía a aspectos políticos.

Establece un marco sobre cuestiones vinculadas al desarrollo sostenible, donde se incorporan elementos focalizados en impulsar y proteger las pequeñas y medianas empresas PYMES, así como políticas en materia laboral y protección de los consumidores. Asimismo, establece medidas para combatir el cambio climático, integrando el acuerdo de París para reforzar los compromisos de la UE y de Japón en este sentido y crear una plataforma dirigida a la sociedad civil para discutir temas ambientales. En paralelo, continúan las negociaciones para concluir el Acuerdo de Asociación Estratégica UE-Japón que contendrá aspectos relativos a inversión, democracia y desarrollo sostenible con una reunión de negociadores principales programada para marzo.

De este modo, Japón se ha convertido en un foco de atención y de oportunidades de crecimiento, por lo que Marta Torrents, secretaria general de la Cámara de Terrassa y abogada especializada en comercio internacional, recomienda a las empresas realizar un seguimiento activo de las novedades de la EPA para que se puedan acoger a los beneficios derivados de este tratado; especialmente en cuanto a la adaptación al sistema REX, una oportunidad de ahorro de aranceles y derechos asociados ganando competitividad y eficiencia en los recursos de la empresa.

Conjuntamente con el equipo de asesoramiento jurídico internacional de la institución, la Cámara da el apoyo a las empresas para implementar las novedades del tratado con las máximas garantías.

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