Una pequeña gata que originalmente fue bautizada como Katy Perry, apareció un buen día en la jardinera de uno de los bloques de edificios de Can Parellada y su especial hermosura y sus ademanes cariñosos, le granjearon las simpatías de los vecinos quienes, unos de a poco, otros de a mucho y algunos nada, la fueron alimentando y cuidando, hasta el extremo que le hicieron una casa de cartón y plástico donde se guarecía del frío y la lluvia.

Pese a que todo el mundo le mostraba su aprecio a la cachorrita, por anga o por manga, nadie podía tenerla en su casa y así lo informamos a través de Terrassa en la Mira el 4 de enero de este año. Esto no fue óbice para que se iniciaran los contactos destinados a conseguirle un hogar. Mientras tanto, Katy Perry, bien alimentada y acariciada se fue acostumbrando a su situación que no dejaba, en todo caso de ser precaria.

Afortunadamente, existen las asociaciones que se ocupan de estos pequeños personajes y el jueves apareció en la vida de la gatita, la asociación Advam Montcada que con especial premura se personó en su ubicación provisional el viernes y justamente ayer por la noche, se la entregaron, luego de una exhaustiva revisión veterinaria, a una familia de acogida donde se quedaría hasta tanto alguien quisiera y pudiera adoptarla.

La ternura del animalillo que debe rondar los seis meses de edad, hipnotizó, no obstante a esa familia y antes que el negro manto de la noche cubriera la ciudad, ya había decidido adoptarla. Eso sí. Ya no se llama Katy Perry, sino Ona.

La imagen que encabeza la nota es de Andrea Salvador y fue captada el pasado 4 de enero y la del pie, fue tomada ayer por su nueva familia cuando ya había decidido que esa y no otra, sería su casa.

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