Desconocemos el motivo por el que el consistorio local que se caracteriza por hablar mucho y hacer muy poco, guarde silencio en el caso de los huídos de la tiranía venezolana que han buscado refugio en esta localidad. Quizás sea por temor a perder el apoyo puntual de los grupos que justifican los desmanes de aquella dictadura o tal vez evitando tomar partido, como aquellos que en los años 30, miraron hacia otro lado intentando ignorar las barbaridades de Hitler o Stalin.

Esperamos una palabra oficial de aliento hacia esa colectividad que en su país vivia a diario realidades como la mujer de la foto que desde hace tres días deambulaba de hospital en hospital con su hija de 19 años enferma en sus brazos.No podía ser atendida por falta de luz. Una vez fallecida, fue rechazada por la morgue de Valencia (Estado Carabobo), porque la falta de energía no permite a la entidad recibir más cadáveres, dado que tienen demasiados pudriéndose. La madre, como se observa, no dejó de acurrucar en su pecho a la hija muerta.

Nuestro municipio no debe asumir la estúpida posición del peor de nuestros ex presidentes que, convertido en su interlocutor, parece sentirse mejor con el dinero que le da el régimen para limpiar su cara, que denunciar sus atrocidades.

¡Ah! Y para aquellos ilusos que creen en las consignas del tirano que aseguran que el corte de luz de más de 60 horas que afecta a Venezuela es consecuencia de un ataque cibernético de EUA, debo decirles que según los propios técnicos eléctricos del régimen, el fallo original fue un cortocircuito en la Linea de Transmisión 765 GURI-MALENA y se produjo efecto dominó en el Sistema Eléctrico Nacional por variaciones de frecuencia y sacó a 3 Unidades de Guri y así sucesivamente.

Así es la vida. Así son y así están las cosas.

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