Nunca hemos visto tanto y tan constante irrespeto a las más básicas normas de tráfico como en nuestra ciudad. De esta forma, los semáforos, los pasos peatonales, las zonas de carga y descarga, parecen ser elementos decorativos en una sociedad que obtiene sus carnés de conduci aplicando la memoria, que suele ser bastante etérea.

Por ejemplo, esta mañana hemos sido testigos de cómo un coche aparcado sobre un paso de cebra por una persona que tiene el civismo como alguna curiosidad propia de intelectuales, impedía por un lado el paso de una madre con su bebé en coche y por otro a un hombre en silla de ruedas.

Afortunadamente llegó un policía al sitio, es decir, la calle de Vallhonrat esquina con la Rambla d’Egara y procedió a cumplir con su deber, aplicando la correspondiente sanción administrativa a la conductora.

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