A mí me sorprende mucho la cantidad de conductores que cuando han chocado con otro vehículo o han atropellado a un pobre mortal, después de no respetar el Ceda, el semáforo en rojo, el Stop o el paso peatonal, alegan la distracción como atenuante.

Ante esta respuesta altísimamente improbable y desaconsejable, decidí hace dos semanas hacer un pequeño estudio basado solamente en mis cruces por los pasos peatonales y estos son los datos de las 20 ocasiones en las que me vi enfrentado a un coche.

1.- Solo 7 conductores se detuvieron

2.- De los 13 que no lo hicieron, dos me insultaron por no tener cuidado y uno al que tuve la oportunidad de fotografiar, frenó en seco, me sacó la microSD de la cámara y además me la quiso robar pero se lo impidieron otros peatones.

3.- De los mismos 13 que no lo hicieron, cinco iban hablando por su móvil (uno de ellos fue el que me quitó la tarjeta y quiso robar la cámara).

Si nos vamos a los resultados, concluiremos que solo un 35 por ciento de los conductores respetaron mi derecho a cruzar por el paso de cebra, lo que significa que el 65 por ciento no lo hicieron, y un 25 por ciento del total circulaban hablando por teléfono, es decir, que el 38,5 por ciento de los que siguieron de largo, conducían pensando “en la inmortalidad del cangrejo”, o lo que es lo mismo, en caso de un accidente, distraídos.

Esta tarde, dejando las estadísticas de lado, una conductora que venía de lo más contenta comiendo una manzana, estuvo a punto de pisarme el pie al subir abruptamente a la acera.

Así es la vida. Así son y así están las cosas.

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