La sede del Partido Popular en Terrassa fue atacada anoche por grupos democráticos tremendamente “tolerantes” con las ideas ajenas, según ha denunciado el propio partido conservador a los Mossos d’Esquadra.

Los vándalos de oficio pintaron la fachada y destrozaron los vidrios del local . Arran, un grupúsculo como suelen hacerlo los terroristas con sus fechorias, se atribuyó este acto que da una leve idea de lo que podría ser esta tierra en caso de caer en manos de gente como ellos.

Según señala la formación de derechas a través de su cuenta de twitter, este es el quinto ataque contra la sede en menos de un mes.

En democracia, si un partido no te gusta, la solución es tan fácil como votar a otro, pero el amedrentamiento, la intolerancia, la agresión, son propios de los grupos de choque de Hitler o Stalin, por mencionar solo dos demonios de la historia.