En el conjunto de viviendas protegidas por Patrimonio en el Passeig del Comte d’Ègara incluye, entre otras, la Casa Monet. Se trata de un edificio residencial adosado de planta rectangular con bajos, dos plantas y desván. Su elemento característico son los guardapolvos y lindes de terra-cota, que recuerdan el trabajo del arquitecto Ignasi Escudé i Gibert  en la  Casa Pere Segués. De hecho, la vivienda podría atribuírsele, teniendo en cuenta que él es el autor de otra de las viviendas protegidas de la zona, de similares características.

Según consta en Plan Especial de Protección del Patrimonio Histórico, Arquitectónico y Ambiental de Terrassa (volumen 5),  las viviendas que forman parte del conjunto de edificios protegidos del Passeig Comte d’Ègara muestran unas características formales y ornamentales que le brindan un “carácter unitario y peculiar”. Dichas características coincidentes, según los redactores del Plan de Protección, se refieren a la distribución de los espacios internos, la composición de las fachadas con balcones y balconadas, la ornamentación de corte clasicista y la existencia de patios posteriores ajardinados con construcciones auxiliares que dan a la calle Sant Jaume.

La descripción sirve también para la Casa Monet, que presenta un estilo ecléctico con un planteamiento de fachada simétrico en el que destacan las citadas molduras de escayola. En la planta baja hallamos la puerta de acceso a la vivienda y tres ventanas rectangulares protegidas por rejas de hierro forjado. Aparecen enmarcadas por un zócalo de piedra y un revoque de fachada que simula sillares. 

Una amplia balconada recorre toda la fachada en el primer piso. Se sustenta en cuatro ménsulas decorativas que surgen de la línea de imposta. Un delicado trabajo de herrería define la baranda de hierro forjado del balcón, al que dan acceso tres oberturas rectangulares cuyas jambas y dinteles aparecen decorados con molduras de color rojo que se unen a guardapolvos en forma de frontones realizados en terracota roja. En el centro de cada uno de ellos apreciamos un relieve ornamental con formas orgánicas que recuerdan a guirnaldas vegetales. Las ventanas cuentan con portones de lamas de madera de color verde.

El esquema de tres aberturas se repite en el segundo piso, aunque los guardapolvos se han concebido como si se tratara de pequeñas cornisas decoradas con formas geométricas circulares. Asimismo, la gran balconada del primer piso aparece dividida en tres balcones independientes igualmente en voladizo y decorados por barandillas de hierro forjado.

Finalmente, la fachada es rematada por una amplia cornisa en alero sustentada por pequeñas ménsulas del mismo tono rojizo que el resto de adornos. Bajo la misma apreciamos tres ventanas cuadradas que dan luz al desván.

El Passeig Comte d’Ègara fue urbanizado a partir del año 1843 como consecuencia del proceso de expansión de la ciudad desde el centro, a lo largo de la calle Fontvella. Fue concebido como una zona residencial para la floreciente burguesía y se edificaron en él fundamentalmente viviendas de estilo ecléctico, aunque con muchas influencias clásicas, muy del gusto de la época. En la década de los 40 del siglo XX sufrió una una reforma siguiendo el proyecto urbanístico del arquitecto Ignasi Escudé y el proyecto de ajardinamiento del paisajista Jaume Argemí.

JOSÉ LUIS MONTOYA / ARQUITERRASSA