En pleno centro, por debajo de la Plaça Vella, encontramos un edificio curioso cuyos orígenes datan del siglo XVI, si bien su aspecto actual se debe a intervenciones posteriores, la más reciente del año 1990 y por la que obtuvo un reconocimiento municipal. Con todo, mantiene cierto regusto post-medieval original, gracias a algunos de los elementos que han pervivido y que se han restaurado con acierto. Se trata de la Casa Jover, cuyo nombre podría deberse a Cristina Jover, cuyos herederos eran los propietarios del inmueble cuando fue incluido en el Plan Especial de Protección del Patrimonio Municipal.

Ubicada en el número 2 de la calle de la Rutlla, la Casa Jover ocupa un solar de unos 600 metros cuadrados haciendo esquina con la calle del Vall. No consta autor del edificio, catalogado como obra popular, y su aspecto es el de un caserón señorial de origen medieval, aunque fue transformado durante los siglos XVIII y XIX con reformas que legaron, entre otras cosas, dos balcones que dan a la fachada que podríamos definir como principal, la de la calle de La Rutlla.

Su concepto actual es casi racional, con formas muy rectilíneas y revoco de estuco que imita sillares, en el que destacan algunos de los elementos que evocan tiempos pasados. El edificio consta de una planta baja de uso comercial y dos pisos. En su fachada principal destacan seis oberturas, dos de las cuales (las del centro) corresponden a dos balcones. Son ventanas de esquema simple y regular adornados por jambas, vierteaguas y dinteles de piedra. Las tres del primer piso incorporan escudos en sus dinteles, en los que figura la fecha de 1568.

En la esquina del edifico vemos otro escudo que incluye a un animal, que los regadores del Plan de Protección califican de posible castor. Es interesante también el trabajo en piedra que resalta dicha esquina. Los balcones en voladizo del primer y segundo piso lucen barandas de hierro forjado típicas de finales del XVIII y principios del XIX, que aportan cierto aire liviano a la rotunda fachada de aspecto pétreo.

Y en el coronamiento del inmueble hallamos unas molduras decorativas que incluyen óvalos y canecillos con relieves de tema vegetal (salientes, generalmente en forma de voluta, con que se adorna la parte inferior de una cornisa) elaborados en cerámica.

La planta baja ha sido muy transformada, sobre todo la esquina, y en el interior se conservan elementos estructurales y funcionales originales del siglo XVIII.

La Casa Jover está protegida como Bien Cultural de Interés Local (BCIL) y figura en el Plan de Protección municipal con la referencia L/100 8/81.18.

JOSÉ LUIS MONTOYA / ARQUITERRASSA

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