Cuando se habla de incivismo, la mente vuela hacia esos sujetos que suman al mal servicio de limpieza urbana, no sus granos de arena, sino sus verdaderas rocas, añadiendo basura en un ambiente ya caracterizado por su suciedad. Sin embargo, hay otros incívicos que son -por educación, cultura, respeto, etc.- iguales.

Entre esos otros, destacan aquellos conductores que debiendo tener un cuidado exquisito en su quehacer, circulan con sus máquinas, verdaderas armas mortales en las manos indebidas, ya sea borrachos o drogados o ambas cosas o utilizando el móvil… ¡O las tres al mismo tiempo!

Y entre todos ellos, no es que destaquen por la peligrosidad, pero sí por el número y la soberbia que suele entrañar su irrespeto, están los que se aparcan donde les da la real gana, como por ejemplo el coche de la gráfica de Andrea S. Gómez, captada en un carril bici de la Av. de Madrid.

Así es la vida. Así son y así están las cosas.