El pintor Jordi Fulla nacido en Igualada pero considerado terrassense por sus estrechos vínculos con la ciudad, ha fallecido este martes a los 52 años de edad, víctima de un Ictus que obligó a ingresarlo en el Hospital de Barcelona, el pasado domingo.

Su fallecimiento se produce en momentos en que exponía su obra en el Museu Can Framis de Barcelona, así como en la Cortinada, de Andorra y además coincide con un momento de esplendor profesional del prolífico creador del panorama artístico contemporáneo.

El artista, que contaba con un taller en el barrio del Poblenou de la capital catalana, participó el jueves en una mesa redonda organizada en el Museu Can Framis al hilo de su exposición individual ‘Llindar i celístia’, abierta al público hasta el 16 de junio.

Foto Fundació Vila Casas

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