Este domingo, como buen día de primavera, una larga tromba de agua cayó sobre Terrassa, pero no solamente como lluvia, sino en forma de  granizo y rayos. 

El estruendoso ruido de los truenos fue acompañado por momentos por el choque del agua contra suelo y techos y en otros, con la caída del intenso granizo que dejó cubiertas algunas zonas de la ciudad con un extenso e idílico manto blanco.

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