Prensa Diputación BCN.- un estudio realizado por la Diputación de Barcelona y el Clúster de Biomasa de Cataluña, pone de manifiesto que el 20% de la demanda térmica del tejido industrial de la demarcación de Barcelona puede ser cubierto, de forma sostenible, con biomasa forestal procedente de los bosques del territorio. El estudio también afirma que en las zonas estratégicas de prevención de incendios forestales y que representan el 15% de la superficie boscosa de Cataluña, podrían cubrir la demanda de energía térmica para las industrias locales, especialmente en sectores de un elevado consumo energético como el agroalimentario, el papelero o el químico.

El informe, que ha sido presentado este miércoles por el jefe de la oficina técnica de Prevención Municipal de Incendios Forestales y Desarrollo Agrario de la Diputación de Barcelona, ​​Jaume Minguell, y el gerente del Clúster de Biomasa de Cataluña, Marc Cortina, pone de manifiesta que la biomasa es la energía más competitiva en el sector térmico, especialmente para la producción de agua caliente y vapor industrial. Este factor competitivo hay que tenerlo muy en cuenta ya que, aparte de un ahorro económico importante frente a otras fuentes energéticas, especialmente los combustibles fósiles, también es especialmente relevante por sus beneficios medioambientales y para poder compensar emisiones de CO2 a la que están sometidas determinadas industrias.

De acuerdo con el estudio, los bosques catalanes disponen de un volumen acumulado de biomasa de 151 492 338 m³, un 22% más que hace 15 años debido al crecimiento natural de la superficie forestal. Este potencial energético es también determinante en la virulencia de los incendios forestales que se producen, lo que es también relevante en los costes de la extinción. De ahí que la explotación forestal y la utilización de la biomasa como fuente energética tiene una incidencia directa en la lucha contra los incendios forestales.

El ejemplo del Bages

Como ejemplo significativo en las posibilidades de uso de energía térmica procedente de biomasa forestal es el Bages, en la que el consumo térmico industrial, que es de 362.686 MWh / año, permitiría consumir en menos de dos años todo el combustible forestal que hay extraer de sus zonas estratégicas de prevención de incendios, a la vez que crearía 245 puestos de trabajo entre directos e indirectos. En este sentido, el Bages sería un ejemplo de territorio que asume el 100% de su autoconsumo térmico industrial.

Si estas cifras se ponen en contexto más amplio, los datos aportan que los incendios forestales de 1994 y 1998 en la comarca del Bages ocasionaron la pérdida directa de más de 15.000 ha forestales, la emisión de más de 130.000 toneladas de CO2eq al atmósfera y un gasto posterior en restauración de los ecosistemas forestales de más de 15 millones de euros.

Ante estas cifras, la Diputación de Barcelona y el Clúster de la Biomasa de Cataluña han promovido un convenio que permitirá materializar este 2019 un ejemplo real de implantación de zonas estratégicas de gestión para la prevención de incendios forestales vinculadas al consumo responsable de la industria térmica local, además de realizar el apoyo técnico y logístico necesario para el proyecto y finalmente, desarrollar una guía práctica para la implantación de este tipo de acuerdos de compra responsable dirigida al sector industrial.

La biomasa es un recurso energético de proximidad y un sector estructurado, ya que el Clúster de la Biomasa de Cataluña representa a 60 empresas y entidades con el 75% de la facturación total del sector, un sector preparado para poder servir biocombustible en el sector industrial y asumir el reto de contribuir significativamente a la prevención de incendios forestales.

La lucha en la prevención de incendios forestales

El aumento de las temperaturas junto con la ampliación de los periodos de sequía, hace incrementar notablemente el riesgo de generación de grandes incendios forestales como los ocurridos recientemente en Grecia y Portugal. La demarcación de Barcelona es una de las regiones de la cuenca mediterránea con mayor riesgo. Se concentran en un mismo espacio una extensa superficie forestal, sólo superada en porcentaje por Finlandia y Suecia, y una población de 5,6 millones de habitantes.

En este contexto, la prevención de incendios es una prioridad para la Diputación de Barcelona y hay que afrontarla con una visión transversal que integre todos los aspectos sociales y económicos que interactúan con el riesgo de incendio y su capacidad de propagación. Desde el mantenimiento de una red básica de puntos de agua para actuar durante la emergencia, hasta la promoción y mantenimiento de las actividades agrícolas y forestales que tradicionalmente han contribuido al control del combustible y el mantenimiento de un espacio en mosaico agroforestal altamente defendible y contrapuesto al actual.

Los bosques son la principal infraestructura verde del país, la superficie forestal de la demarcación, 64% del territorio,

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